"Como te has portado muy bien , te voy a hacer el regalo más caro del mundo. Te voy a regalar una sorpresa, te voy a regalar un viaje, te voy a regalar un coche, un avión, un velero.
Te voy a regalar nuevos amigos, te voy a regalar un misterio, te voy a regalar un tesoro.
Te voy a regalar un identidad distinta, una nueva vida, un nuevo mundo...
Te voy a regalar un dragón, una princesa, un fantasma, un perro, un gato, un pájaro...
Te voy a regalar el regalo más caro del mundo"
En mi pequeña cabeza no cabían tantas cosas juntas, pero al mismo tiempo me frotaba las manos con la idea de un regalo tan grande, jiji
No imaginaba donde iba a guardar tantas cosas juntas, ¿Cabrían todas en mi habitación? o ¿Tendré que tirar algunos juguetes? eso ¡No!
Entre tantas decisiones importantes, mi abuela se dio la vuelta y me tendió un bolsita algo pequeña con el misterioso regalo dentro.
Me quedé mirando la bolsa largo rato, era del todo imposible que todo lo que me había ofrecido mi abuela pudiera caber en aquella bolsa tan pequeña.
Mi abuela sonreía y movía la mano para que la cogiera, pero yo nada de nada, hasta pensé que me estaba tomando el pelo.
-¡Ahí no cabe nada de lo que me has prometido!- le dije un poco molesta, molesta como sólo los niños saben enfadarse cuando no obtienen lo que quieren.
-Sí que cabe.
-No, no cabe, me has mentido.
-No te he mentido, este es el regalo más caro del mundo. Todo lo que contiene es sumamente valioso, nada es comparable con él. Te acompañará toda la vida, siempre estará contigo, nunca te traicionará. Si tu quieres será tu mejor amigo.
La curiosidad mató al gato, así que lo cogí y lo abrí.
Y sí, mi abuela me regaló el regalo más caro del mundo.
Mi abuela me regaló: UN LIBRO.
