Quieto, callado, medio escondido en el lugar donde se quedan los libros que no necesitan anunciarse,donde esperan los tesoros a ser encontrados.
Estaba allí, en el almacén de libros. Y yo creo que estaba..., sí, estaba esperándome.
Fue amor a primera vista y desde entonces no nos hemos separado.
Unas veces lo leo, otras veces lo miro, y cuando lo vendo, por un lado me entristezco porque se va, pero por el otro sé que va hacer a alguien tan feliz como me hace a mí.
Inmediatamente lo repongo, claro.
No sé si son las palabras de Sarah L. Thomson las que me hacen volar cuando imagino todo lo que me pide o si son sus ilustraciones las que me llevan de la mano al increible mundo de Rob Gonsalves.
Aquí está junto a sus hermanos: "Imagina una Noche" e "Imagina un Día", y aquí estará siempre que yo esté aquí, frente a mí en la estantería, para poder verlo de refilón y compartir con él ese guiño cómplice entre los dos.
Ya forma parte oficial de los tesoros del dragón de la lluvia.
http://www.editorialjuventud.es/3737.html

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