martes, 20 de enero de 2015

Cuentos de Amor por Correo: La Doncella, el vestido y el amor.




"La doncella no quería saber nada, absolutamente nada , del amor. Por ello hacía todo o posible para mantener su corazón a salvo, sin saber que el amor es más caprichoso aún que el mismísimo Cupido..."

Así reza la caja de este precioso Cuento de Amor por Correo.

No sé si me gusta más la ilustración, el cuento o la forma de contarlo.
El dibujo te llama, la historia te atrapa, pero la forma de ser contado es lo que lo hace único.

Cómo me gustaría ser la destinataria de uno de estos cuentos por postales. Cómo me gustaría que alguien se tomara la molestia y el tiempo necesarios para que, cada dos o tres días me mandara una postal.
Hace tanto tiempo que no recibo una postal...
Correos electrónicos, whatsap, de esos  todos los que quieras, pero postales...postales ya ni en Navidad.
pero no toda la culpa es de los demás, yo tampoco lo hago, confieso, no mando una postal ni cuando salgo fuera, que son pocas veces, la verdad, pero tampoco lo hago.

Hace años, cuando todavía el extranjero era un mundo desconocido que empezaba en Segovia, empecé a coleccionar postales de los diferentes sitios a los que iba. Y las fui pegando en la parte de atrás de la puerta de mi habitación.
Iba construyendo un extraño collage, se mezclaban la Catedral de Sevilla con el Coliseo o la imagen de La Santina.

Pero a mí me gustaba mucho cerrar la puerta de mi cuarto y volver a viajar a todos esos sitios.
Porque de aquella no sólo las compraba, sino que me las enviaba a mí misma, por lo que normalmente llegaban a casa bastante más tarde que yo, con lo que la sorpresa era mayúscula pues ya ni me acordaba de ellas.
Y encima me ponía frases bonitas como: "me lo estoy pasando fenomenal en...", "Tienes que volver aquí, mira como nos divertimos..." y cosas así.
Sí que es verdad que las frases se escondían detrás del pegamento Imedio que las unía a la pared, pero como yo sabía lo que ocultaban no había ningún secreto entre mi puerta y yo.

Los años han pasado y yo me fui de mi cuarto, de mi casa y hasta de mi ciudad. Y no he vuelto a coleccionar postales, ahora colecciono imanes para la nevera de todos los sitios donde voy. Ni punto de comparación, que duda cabe...

Pero al ver estos Cuentos por Correo me vino esa melancolía que dan los años a los recuerdos, así que he decidido ponerme en contacto con la persona que sé que me quiere más que nadie en el mundo y que estará encantada de tomarse la molestia y su tiempo para enviarme cada dos o tres días un cuento-postal.
Además voy a decirle que no se olvide de añadir en un rincón de cada una de las postales una frase bonita dirigida hacia mí.

Y manos a la obra: me levanto, me dirijo hacia el espejo, me miro y me recito todas esas cosas que quiero que me haga mi otro yo: tomarme un tiempo para enviarme cada dos o tres días una postal, tomarme un tiempo para pensar en una frase bonita que me voy a escribir con cada una. Y cuando termine de enviarme postales, tomarme un tiempo para revelarme a mí misma que fui yo quien me las envió todas ellas.

Yo a cambio me comprometo con mi yo del espejo a que me tomaré un tiempo para leer cada postal que reciba, a que me tomaré un tiempo para agradecerme esa frase bonita dedicada a mí y que cuando  mi yo del espejo me revele que fui yo la que me envió el cuento-postal me tomaré un tiempo para unir las imágenes de las postales y que la ilustración del cuento tome forma, y que cogeré el frasco de Imedio y las uniré por detrás y las pegaré en la parte de atrás de mi puerta, así cuando por la noche la cierre pueda recordar no sólo el cuento-postal sino también quien es en este mundo la persona que más me quiere.

miércoles, 14 de enero de 2015

Hoy va de besos....





¿Qué hay más bonito que un Beso?

 A todos nos gusta recibirlos.
Y también darlos.

 Además son ¡Gratis!

 Y si los besos reúnen tantas cosas bonitas ¿por qué a veces nos cuesta tanto darlos?
 ¿Por qué somos tan avaros con nuestros besos cuando nos producen tanto placer?

 ¿A qué saben los Besos?
Los Besos pueden saber a muchas cosas, todo depende de a quien se los das, de quien los recibes, de cómo los das, de cómo los recibes.
Unos saben a miel, otros saben a hiel.
Unos saben a poco, otros saben a mucho.

 Los hay que no se olvidan nunca, los hay que se quieren olvidar según se dan o según se reciben.

Hay besos para todos los gustos, para todos los momentos, para todas las ocasiones.
Hay besos eternos que duran el para siempre que dura el instante en el que se producen.

¿De qué color son los Besos?
Los besos son de muchos colores y de de ninguno a la vez.
Pueden ser del color de las flores en primavera; pueden ser del color del sonido de tu voz.
Pero también pueden ser oscuros como las noches sin luna, o negros como un universo sin estrellas.

¿Tienen temperatura los Besos?
Cada beso tiene la suya propia: los hay cálidos como la sopa de mamá en un día de invierno; templados como el café que te espera en la mesita cuando lees... y fríos, fríos como la nieve en las montañas, pero también pueden ser fríos como el hielo en un refresco de verano, lo que lo convierte no en un Beso frío, sino en un Beso caliente, tan caliente como la boca que lo recibe y la boca que lo da...

David Aceituno y Roger Olmos nos regalan sus Besos en sus libros, nos llenan de las sensaciones indefinidas de Besar.
Libros para leer, para prestar, para devolver, para querer y para no olvidar.

 Conclusión:

 Regálame un beso, regálate un beso, da besos, recibe besos.
Pide besos.
Conviértelo en tu propósito para el resto de tu vida.

 Bésame y bésate mucho, por favor



El Jardín Curioso

Hoy hace frío en la librería, y en la calle también, así que muy decidida he ido a encender la estufa. Junto a ella en la repisa estaba El Jardín Curioso, con esa portada tan primaveral.

 Debo confesar que al principio lo utilicé como la excusa perfecta para quedarme arrimada a la estufa, pero, a medida que entraba en sus páginas me enganché a la historia.

Sí que es verdad que aquí, en Asturias, la naturaleza no sólo nos invade, sino que o la mantenemos a raya o nos come a todos, pero...es tan fácil imaginar una ciudad de asfalto, gris y llena de polución que, bueno, te metes en el cuento casi sin darte cuenta.

 Como casi siempre, las ilustraciones te van llevando de la mano sin que te enteres, pero la historia florece en sí misma como el propio jardín de Liam.

 Tierno, emotivo y con un profundo valor moral, este cuento nos traslada a una realidad imaginaria que bien podríamos hacer realidad en nuestras ciudades y aprender a ver esas pequeñas muestras en las aceras o en los bordillos como algo que podía ser tan natural como la propia naturaleza.

 Peter Brown, Editorial Takatuka

sábado, 10 de enero de 2015

Imagina un lugar...



"Imagina un Lugar" llegó a mis manos como un sueño.

 Quieto, callado, medio escondido en el lugar donde se quedan los libros que no necesitan anunciarse,donde esperan los tesoros a ser encontrados.

 Estaba allí, en el almacén de libros. Y yo creo que estaba..., sí, estaba esperándome.

 Fue amor a primera vista y desde entonces no nos hemos separado.
Unas veces lo leo, otras veces lo miro, y cuando lo vendo, por un lado me entristezco porque se va, pero por el otro sé que va hacer a alguien tan feliz como me hace a mí.
Inmediatamente lo repongo, claro.

No sé si son las palabras de Sarah L. Thomson las que me hacen volar cuando imagino todo lo que me pide o si son sus ilustraciones las que me llevan de la mano al increible mundo de Rob Gonsalves.

 Aquí está junto a sus hermanos: "Imagina una Noche" e "Imagina un Día", y aquí estará siempre que yo esté aquí, frente a mí en la estantería, para poder verlo de refilón y compartir con él ese guiño cómplice entre los dos. 

Ya forma parte oficial de los tesoros del dragón de la lluvia.

 http://www.editorialjuventud.es/3737.html

viernes, 9 de enero de 2015

El Tesoro del dragón de la Lluvia

Fue una tarde de lluvia cuando empezamos a gestar a nuestro dragón.

Buscando nombre para la librería, salió sin más "El Tesoro del Dragón de la Lluvia", como todas esas cosas que uno nunca sabe por qué surgen, surgió.

El nombre nos gustó, nos gustó y le fuimos dando forma hasta que apareció Él:


Poco a poco y día a día, nuestro pequeño dragoncete fue saliendo del cascarón para quedarse con nosotros de forma permanente.

Y aquí está, ya forma parte de nuestras vidas, es uno más de la familia, y como todos los bebés, el que más mimamos.

Y esperamos que no pare de crecer y crecer, y nosotros queremos crecer a su lado.

Pero todo eso os lo debemos a vosotros, los que siempre estáis ahí, dándonos vuestro apoyo y amistad.
 Por eso este blog, la librería y El Tesoro del Dragón de la lluvia está  dedicado a todos vosotros.

Muchas gracias.